| Poco se sabe de la época prehispánica
del territorio que ahora ocupa el Municipio de
Chilchota, esto debido a que no se han hecho las
exploraciones sistemáticas requeridas a pesar de existir
varias zonas arqueológicas. Se dice que probablemente
antes de que los Tarascos poblaran la región de la
Cañada ya habían incursionado en ella los Tecos de habla
nahua, de ahí que la actual cabecera del municipio
conserve su nombre nahua: Chilchota.
Se dice que el pueblos más antiguo de la Cañada es el
de Carapan, y que fue conquistado posiblemente por
Ticátame, hijo de Hiripan, sin embargo, posteriormente
invadieron otra vez los Tecos.
Lamentablemente los etimológistas y estudiosos no logran
ponerse de acuerdo para establecer definitivamente los
significados de todos los nombres de los pueblos
indígenas de la Cañada, sin embargo, a continuación
presentamos la información que al respecto se tiene.
Cabecera Municipal
Chilchota, palabra de origen nahua, significa: “lugar
de chiles o chile verde”. Sin embargo, también se le
conoce como Tsirapu, palabra p´urhe que interpretan como
“lugar de sementeras”. La primera interpretación de
Chilchota, puede ser la más acertada, ya que durante la
época prehispánica el chile era cultivado y recolectado
en gran escala en toda la Cañada, como forma de tributo
y comercio con los pueblos de la puesta.
Puebos dentro de la cañada
1.- Ex - tenencia: Etúcucaro, significa “lugar de
sal”
3.- Tenencia: Uren,
4- Tenencia: Tanaquillo, este es el diminutivo de su
antiguo nombre, Tanaco,
5.- Tenencia: Acachuen, significa “jícara tapada”
6.- Tenencia: Santo Tomás
7.- Tenencia: Zopoco, significa “gavilán”
8.- Tenencia: Huancito, significa
“llanada”
9.- Tenencia: Ichán, significa “su
tierra”
10.- Tenencia: Tacuro, “lugar de
lechuzas”
11.- Tenencia: Carapan, significa
“cosa encaramada”

La conquista española en esta región de la Cañada,
que únicamente comprendía los asentamientos de Carapan y
Chilchota la llevó a cabo Cristóbal de Olid,
lugarteniente de Hernán Cortés. La conquista religiosa
la realizaron varios frailes, entre ellos Fr. Martín de
la Coruña, Fr. Juan de San Miguel y Fr. Jacobo Daciano,
la conversión al cristianismo de los indígenas se logró
de tal manera que los “hospitales” –institución
ingeniada por Don Vasco de Quiroga para propagar la Fe
Católica y organizar a los indígenas en sus pueblos- de
la Cañada fueron once –igual número de pueblos
indígenas-, numero tan sólo superado por la sede
episcopal de Pátzcuaro, que contaba con catorce.
Durante la época de la conquista en 1524, Chilchota
aparece como asentamiento de familias hispanas, donde
más tarde se instala un corregimiento tributario y
posteriormente, queda constituido en “República de
Indios”.
Los pueblos de la Cañada se acostumbraron a vivir bajo
el sistema de gobierno virreinal, abrasaron la religión
católica, y, en pocas palabras, vivieron tranquilamente
y sin sobresaltos, a no ser únicamente por los litigios
limítrofes de sus tierras. No se tienen noticias de que
estos pueblos hayan participado en la Guerra de
Independencia o en cualquier otro acontecimiento o
conflicto trascendente para la vida nacional durante el
siglo XIX, siglo que transcurrió para ellos de forma
similar a los de la Colonia: en paz. Mantuvieron su
unidad étnica, su lenguaje, sus costumbres y su
equilibrio político a pesar del aumento de criollos y
mestizos en la población de Chilchota.
Podemos decir que el principal problema que tuvieron
que enfrentar los indígenas del Municipio de Chilchota
en el siglo XIX fue el que les generó el Gobierno al
decidir que la mejor forma de impulsarlos al progreso y
de integrarlos al desarrollo del País era por medio del
repartimiento sus tierras, las cuales poseían de manera
comunal, tesis que no convencía a los comuneros y a lo
cual se resistieron. Una consecuencia de esta actitud
que tomó el Gobierno fue el que los pueblos de Chilchota
firmaran las actas de adhesión para apoyar el imperio de
Maximiliano, y este a su vez, para mantener el apoyo de
las comunidades indígenas del País prometió restituirles
sus tierras mediante el sistema de propiedad comunal.
La intervención francesa a favor de instaurar un
Imperio dirigido por Maximiliano terminó con un
desenlace trágico y el gobierno liberal trató de imponer
orden en el País, orden que el General Porfirio Díaz
transformó en una Dictadura que permitió que las
Haciendas existentes crecieran y que la desigualdad
económica entre los ricos y los pobres se hiciera
todavía más contrastante de lo que ya era; es muy
conocido que durante la Dictadura de Díaz las Haciendas
jugaron un papel muy importante en la vida social de
México, creciendo muchas de ellas en importancia
económica y sobre todo en extensión territorial, cosa
que no sucedió en la Cañada de los Once Pueblos, porque
en esta región no proliferaron este tipo de propiedades,
el motivo fue que la poca extensión territorial del
municipio no permitía -por razones geográficas- la
creación de estas y sólo existieron las pequeñas
haciendas de Noroto, Canindo y la Guarucha, que estaban
situadas fuera de la Cañada. Sin embargo, aunque no se
desarrollaron Haciendas, sí se practicó la usurpación de
tierras por parte de los “poderosos” en el municipio, de
esta manera fue como los campesinos fueron
convirtiéndose en peones.
La situación brevemente descrita en el párrafo
anterior fue la que se vivía en el municipio cuando
estalla la Revolución Mexicana, se encargó de iniciarla
en Chilchota Don Jesús Constantino Murguía, pero
lamentablemente es eliminado por sus contrarios y le
sucede Juan Madrigal Herrera, quien logra que se les
restituya provisionalmente las tierras a los campesinos
de Chilchota, y a partir de entonces, los demás pueblos
del municipio logran lo mismo.
La Revolución no sólo logró cosas buenas para la
Cañada, también fue contraproducente, ya que si bien se
había acabado con ciertos grupos de personas que habían
detentado el poder económico y político durante varias
décadas, se crearon otros, concretamente nos referimos
al que encabezó Ernesto Prado -también dirigente
revolucionario en su pueblo, Tanaquillo-, quien ejerció
un cacicazgo político desde la presidencia municipal de
Chilchota hasta los años cuarentas, cuando su grupo es
expulsado del “poder” por otro dirigido por un
chilchotense llamado Ignacio Ixta.
Por la Ley Territorial del año de 1831, se forma la
municipalidad de Chilchota.
En 1939, aparece como parte del partido de
Tlazazalca, junto con Penjamillo y Purépero. Al
desaparecer la organización de los municipios por
distritos, Chilchota formaba parte del exdistrito de
Zamora.

Cronología de hechos históricos
No se conocen fechas exactas de la fundación del pueblo
de Chilchota –ni de los demás pueblos de la Cañada-.
1526. Hernán Cortés le otorga a
Juan de Sámano el pueblo de Chilchota en encomienda.
1542. Desaparece la institución
de la encomienda para el pueblo de Chilchota y en su
lugar se crea el corregimiento de Chilchota, y su primer
Corregidor es Rodrigo Gutiérrez el Conde.
1560. El templo de Chilchota se
eleva a la categoría de Parroquia.
1579. Se redacta el manuscrito
titulado “La Relación de Chilchota” en la cual se anotan
los datos históricos, geográficos y estadísticos del
pueblo de Chilchota así como los de los pueblos sujetos
a éste. Este es uno de los cinco documentos –los otros
cuatro son: el códice de Carapan I, el II, el códice de
Chilchota y el codex Plancarte- que pueden dar
información sobre la vida de los antiguos pobladores del
municipio antes de la llegada de los españoles y durante
los primeros años de la Colonia.
1589. “… Don Antón Huitziméngari
había sido nombrado como el primer gobernador de la
“república de indios” de Chilchota…”.
1665. El corregimiento de
Chilchota se convierte en alcaldía mayor.
1831. Se crea la municipalidad de
Chilchota.
1904. Etúcuaro, el pueblo número
once de la Cañada de los Once Pueblos –de oriente a
poniente- sale de la jurisdicción política de Chilchota
para entrar a la de Tangancícuaro. Las causas de este
cambio fueron al parecer problemas territoriales con su
antigua cabecera y la mejor relación comercial y de
comunicaciones con la de Tangancícuaro.
1921. La hacienda de Noroto sale
de la jurisdicción de Chilchota para entrar a la de
Tangancícuaro a petición de tangancicurenses para evitar
que los pobladores de Chilchota la solicitaran como
dotación ejidal.
1946. Se edifica la torre de
estilo románico a un lado de la iglesia del pueblo,
construcción que se ha convertido en símbolo de
identificación entre los pobladores.
1981. Se cambia la fachada de la
iglesia parroquial, quedando como en la actualidad se
puede apreciar.
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